sábado, 1 de septiembre de 2012

Little Mermaid

The Little Mermaid by vkacademy


A veces salía al mar de los hombres
para hacerme de sal y arena con su roce,
con sus arrojos de espuma.

Yo sabía,
todo el tiempo,
que era un vicio
aquello de bañarme en el calor de sus cuerpos.
Y decía (en secreto decía)
otra vez no.

Entonces me giraba
hacia el desierto sosegado.
Pero ya había probado de ti,
de tu ombligo de cal
o tus ojos de lodo
y tu boca de carne.

Por eso también soy de espuma,
la del falo en el mar de los hombres.

Aunque era y venía del polvo
me he quedado contigo solo;
contigo a solas
húmedo y sin más secreto.

Con las ganas que nunca cesan
por ahogarme en el sudor poderoso de Apolo
de sus hijos
el aroma de su rabia en el tiempo
para dañar y ser amados.
Con ellos me quedo adicto
por su aliento
y mis sueños
de ser todos los suspiros del deseo
en el mar de los hombres.

miércoles, 25 de julio de 2012

Mitología

A Float by Hengki24

Mitología de lo invisible:
   estos labios rotos
la sangre fría
y seca
que me nutre de aliento
      y deseo
   por tu mortandad cetrina
         cuando estás más humano y volátil
que el propio Adán desterrado.

Así quiero que te fundas conmigo en el tiempo:
      herido,
      deshecho
o descompuesto por las cosas de Dios.

Sólo yo podría amarte
       con esa fealdad
de hombre solo.
De hombre vago
          y perfecto
por todo lo que no tienes
    y que arrebatarás de mi pecho
como yo contigo
        cuando he hurtado tus faltas.

viernes, 6 de julio de 2012

Una fobia

Fight by Inominatus


Habría de pedir un deseo antes de morir:
deshacerme en tu ser
                   alimentar tu universo
de caricias piel tu boca
y un latido
   en tu cuerpo con filo
        de todo lo que serás
o dejarás de ser
con la oscuridad
       la ausencia
y yo arrojado lejos.
                   

miércoles, 27 de junio de 2012

Materia oscura

Light redemption by StudioDavis

Tenías el sabor
               del universo:
                       frío
               con la ingravedad de tus demonios
embriones en tu vientre vacío
               Y así un aliento de polvo
               una lengua sideral
de miedos implosivos
Y las estrellas ardientes en tu pecho
también sabían
                     a miedo.


martes, 5 de junio de 2012

Nosotros

Crows: Murder I by Nihilist1


“Soledad. . . Yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven, no amo como ellos aman... Moriré como ellos mueren.” 
Marguerite Yourcenar



Tendríamos que volver a perdernos, el uno en el otro, como aquellas veces cuando tú me decías "eres mío, sólo mío, siempre mío" y yo te miraba serio, te esquivaba los labios y tú los buscabas con violencia, hasta aprisionarlos contra los tuyos, unos labios fríos y secos, partidos. Aún recuerdo cómo me asfixiabas con tus manos de hombre malo, enfermo amor enfermo. Me mordías, me encadenabas a tu espalda y nos fundíamos en el sudor de nuestro jadeo suspensivo. Lo nuestro fue fijación y quebrantos, un viaje descarrilado hacia el odio y la sangre. Tú eras un asesino y yo, yo no tenía recuerdos acerca de un amor sano. Por eso viniste con tus vicios, para extraviarnos y creer que lo nuestro era sincero, sobre todo secreto, sobre todo compasivo. Si yo no hacía alguna queja y tú no dejabas de anudarme a tu ombligo, fue porque estábamos pagando una culpa por ser lo que eramos, anticipándonos además un castigo por todo el sufrimiento que haríamos a los otros que vinieran a amarnos sin condiciones. Pero lo nuestro era así, encuentros torcidos y desesperados. Luego te ibas y yo me iba, por caminos distintos, con los brazos y la cara rasgados, con las costras de los agobios descascarándose y descubriendo a nuevos hombres, nuevos delincuentes que se fundirían con el resto de la sociedad, para entregarnos a la nada, al amor verdadero de una víctima tan sola como nuestra necesidad de destruirnos a solas. Por eso tendríamos que volver a perdernos, el uno en el otro, una última vez antes de suspirar por esta vida incoherente, donde nunca tendremos más que este abismo en el pecho, que se hizo a partir de lo que fuimos, en esa violenta temporada llamada nosotros.

martes, 29 de mayo de 2012

Las violetas son pasiones desvalidas

Liar by ShadoW-57

No sé.
No sé:
no sé.
No puedo.
No sé.
No encuentro las...
No sé.
Ya había nacido sin riendas.
Te enamoraste de este desatado.
No sé. No sé. No sé.
Dímelo tú, con tu silencio,
con todo lo malo que te he hecho
y todas las veces que te he engañado.
Pongo mi verga azul en un caldero
y con mi semen hago magia
como una bruja que es puta
o una puta que hace magia con el culo.
Pero no sé.
No sé.
No entiendo.
Recuerdo cómo es hacerte llorar,
cuánto disfrutas que te haga doler.
Te gusta perderte en mí
y enfermarte de fiebre con mis ojos de hielo.
Y no sé.
No.
No te temo.
Me temo,
me voy,
me voy lejos.
Ya no sé un carajo de este cuerpo sin el agobio de las cadenas.
Olvidé cómo hacerme el amor
porque me hundí en tu existencia para hacerte, amor.
Y ya no tengo ojos.
Por eso no sé si la culpa o el odio.
Por eso te digo.
O me fundo en el viento,
en el sudor
y en la saliva.
Otros dirán que lo sé todo
y me temo.
Sí.
Lo estoy haciendo.
Pero no sé
cuándo me dejé en los placeres ciegos:
y me hice un potro
de todos los putos en el mundo.
No, en verdad te digo
que no sé.

Bastardo.

Un día más.

martes, 22 de mayo de 2012

Sin escamas: para volar

Borderline personality by appleplusskeleton

Cuando no soy una bestia, puedo ser por ti.
Y es como un año bisiesto
pues comenzabas a morir de sed.
Así es como llego a tu vida y me cubro de tu aliento:
me rasgo las escamas hasta quedar casi nuevo,
me quedo sin mí o lo que más hiede de mis lamentos.
Soy lo que quieres que sea
mientras te adentras
mientras me alientas
cuando morimos al mismo tiempo
y reencarnamos en nuestros poros.
Es como un año incierto
lo que despojo de mi cabeza.
Limpieza que corroe y me agrieta el pasado.
Entonces puedo ser por ti.
Pero vez que cuando soy,
me destruyo,
no soy yo,
sino por ti.
Aún así:
puedo,
quiero,
soy.

martes, 15 de mayo de 2012

Dionisio de la rabia

:: by Kawiko

Y claro que tú eres ese puto de mierda, arrogante, egoísta, deshonesto, colérico y con una verga grande. Por eso yo era tu puto de mierda, desprovisto de mí mismo, atado a tu blasfemia, flemático en tus insultos y adicto de tu fealdad como individuo, todos esos vicios y defectos tuyos que te volvían el peor de los putos de mierda. Pero ya sabías que yo no tenía más razones para existir que querer saciarte en tu agonía, la eterna agonía de tus horrores, aquellas veces cuando me metías la verga por la fuerza, cuando me la dejabas ir y yo me dejaba ir: de eso se trata ser un puto de mierda, yo gritó y tu metes, yo soy el órgano blando que explota y tu la estaca que destruye y se inflama. 

Al final, me di cuenta que yo era solo un fluido de lágrimas en tu verga. Todo el tiempo has estado envuelto en llanto, descompuesto. De eso se trata ser tú: porque nunca tendrás nada sino me tienes a mí, porque eres el deseo más poderoso y el ser más destruido por Dios, entre Judas, Juan o Caín.

Ayer soñé contigo, amor. Soñé que venías por mí como la muerte algún día me hará presa. Y tenías tus rizos enmarañados y tus brazos tatuados y tu cara de chulo, de yonki y de puto. Me entregué a ti como habría hecho cualquier parásito, me aferré a tus testículos mientras tú me arrancabas la cara con tu boca de bestia. Me dolió tanto. Me gustó tanto. Y aunque diga que no soy tu esclavo, que no amo tus besos así, que no amo tu rabia, sé que estoy desprovisto de fuerza y albedrío para elegir. Sólo sabemos que somos como dos perros con ganas, quedamos pegados por las ganas y nos iremos apagando muy lento mientras tu semen extingue nuestra flama, y nos desprendemos en lo más hostil del color negro.

Con lo nefando. Con los ojos bien cerrados y las ganas bien adentro de mí y luego de ti y luego de los otros. Con lo más enfermo de un amor ahogado en el petróleo, el azufre o la sal. Siempre con tu adicción a la K, tu odio a la vida y tu indecible amor por mí, por mí, con todo lo que no tienes y nunca tendrás, por mí.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Raped

22 by SlevinAaron

La violación comienza con la mirada.
Ana Clavel


Sólo escucha
        el palpitar del viento
cómo vas perdiendo los ojos
al parir tus cuencas
con este calor insensato
tantos delirios y pesadillas

Los provoca mi saliva
o el aroma sin olores
que brota de mi piel que suda

Sólo escucha
        a mi ombligo contrayéndose con violencia
mientras vas rasgándome la cara
con tus uñas de rabia
confundidas
amañadas
Escúchame suplicando un poco más
con mis gritos que inflaman a tus gritos
al mismo tiempo que nos fundimos
que somos demasiado
y nada
sólo una laguna de mares
        el estadio de las uniones
forzadas

Sólo tómame solo
        desátame de la existencia
ya no tengo fuerza
para prohibirte que me comas, lobo
rebana en mí
                 también
                       el disgusto y la irá
                            la  vida
el aliento
                             y vete.

lunes, 12 de marzo de 2012

Emma dos veces: 1, un amor enfermo

Androginy, by Unda

Al cabrón de Eric lo asfixiaban las sinrazones de la fortuna: cómo le encantaba que a Emma le faltaran las tetas, pero cómo extrañaba que semejante demonio careciera también de verga. Pero si había algo que más odiaba de su cuerpo descompuesto, era no poder dejar de amarla, amarlo. Y cuando más se asqueaba la hacía a un lado, y cuando más lo veía lo asía entre su brazos. Y cogiéndosela por las nalgas, el cabrón más se hundía en la vorágine del enfermo deseo, del placentero engaño.



domingo, 26 de febrero de 2012

Platón

Bird and snake by SpuneDagr

No puedo escribirte con demasiadas letras

Cuando lo intento la bruma te asesina
y viene la pena

Eres una mentira en esta muerte
fuiste un laberinto de memorias truncas
serás como el viento, intangible y raudo
Por eso te aspiro a bocanadas
para que no te me vayas del alma
invisible e intocable con tus dioses
ilusorio
inquieto
y desnudo con mi nada

Con todas las ideas que hice de tus ojos
y tus labios todos

Lo único que tengo de ti
es un sepulcro
fugaz

Nada

Cautivo en las inclemencias
de los diecisiete años
Aquella vez, siempre
con... sin... un clan-destino

jueves, 19 de enero de 2012

Las brujas de la Plaza del Toro


Witch by Trixis

Sobre todo, las brujas te capan aquello, no tienen piedad al acabar con la vida de sus ofensores. Si osas engañar amorosamente a una bruja, no dudes que te capará con todo y pelotas. Por eso las respeto hasta el borde de la poca dignidad.
Anteayer me encontré con una bruja en la Plaza del Toro –aunque no es la primera vez que veo a una–. Estaba oscuro todo, el frío invierno y ¡diantres!, unas ventiscas escalofriantes, sibilinas cual aspiración de potro; escuchar el viento se prestaba para imaginar cualquier tipo de atrocidad. Las brujas que viven en lo alto de los árboles, en el Barrio del Toro, son hermosas, tan seductoras como Afrodita en celo. Su voluptuosa imagen representa una imposibilidad al autocontrol. Las brujas son delicias del infierno. De ello, y su pretensión por lucir tiranas con los machos, agarran el sabor déspota de las putas juiciosas. Se comportan alzadas porque su estirpe refiere a los asuntos de amante adictiva y mano del diablo.
Si ves algún día a una, seguro también les verás las tetas, tan rellenas y rosadas como para comerse a besos. Andan vestidas en paños negros que apenas y les cubren los ombligos, tienen dos. Y bueno, como que te entran ganas de fingir demencia infantil, o más bien, como que no soportas tener veinte años: cuando vez a una bruja a los ojos, y bajas lentamente hasta sus tetas, te entran las ganas de regresar al vientre y ser nonato, e iniciar así el transcurso por el útero benigno y borrascoso donde reverberan los ecos externos, y te nutres de la sangre de tu sangre. Y es que claro, cuando uno se vuelve loco de amor al ser hechizado por una bruja, como las de Plaza del Toro, quisieras nacer de su entrepierna, y exigir a gritos las tetas de tu bruja madre a que te den placer alimenticio. Es una lástima que si fueres niño, si este deseo de regresar a nonato para después ser alimentado por una bruja se realizara, tendrías que ser tal recién nacido, que no le hallarías el gusto a sorber a la mujer del diablo. Por eso, habría yo de ser listo antes de formular este deseo; me pediría promiscuo sin mostrar signos de agudeza sexo-intelectual pero escondiendo oscuros deseos por dentro, ¿te imaginas?
Las brujas que viven en comunidades democráticas en lo más alto de todos los árboles del Barrio del Toro parecen haber evolucionado veinte grados más que un humano normal como nosotros. Casi siempre están pensando en capar machos, pero de mucho en mucho se dan tiempo y placer para engañarlos y complacerlos en orgías complejas.
Yo tenía apenas diecisiete cuando vi a la primera bruja en la Plaza del Toro. Era Semana Santa y las brujas bajaron a buscar párrocos vírgenes. Recuerdo que desbordé en llanto porque a mí, púber e ignorante, apenas me miraron. No era ni cuerpo virgen ni producto maduro. Desde aquel Viernes Santo acudo a la Plaza del Toro cuarenta veces al año. Me siento en la placita y enciendo un cigarro, mientras le susurró a Dalaila cachondeces surrealindas. Sé que las brujas me observan desde la copa de los árboles, y a lo mejor y me adoran porque jamás han bajado para impedirme fogonearme hasta perder el sentido. Ellas bien saben que mientras lo hago, mientras derrito mi lengua en el tesoro erótico que Dalaila guarda entre sus dos piernas, me imagino que es una bruja, y le hago de todo, allí en la Plaza del Toro, que ha permanecido oscura y vacía desde que…
Y desde entonces, desde que fuera hechizado a sobredosis de deseo por aquellas brujas que bajaron de los árboles en la Plaza del Toro, ya no puedo dejar de imaginarme que unas cuatro brujas de pechos rosados me aprisionan, y me hacen su esclavo. Me yergo de sólo verme subyugado por un séquito de mujeres indecorosas y demoníacas, exigiéndome sudor y jadeos, mientras atrás de nosotros brota el diablo de un caldero gigante que hierve sangre y espeluznantes segregaciones extirpadas de las entrañas de los capados. Ese macho cabrío, un buen cordero embrutecido por la apariencia de sus esposas, sonríe inocentón, mientras se la jala como si tal visión de mí en las manos de las brujas le produjera contracciones desenfrenadas.
No creo que me vaya al infierno por imaginarme estas tonterías. Pero si terminara en los fuegos, no dudaría en enfrentarme heroicamente con el diablo, para usurparle su poderío conyugal con las brujas que conocí en la Plaza del Toro. Sería una guerra difícil, pero por cruenta que fuera, la ganaría.



Publicado en la revista literaria 
Mercurio de las voces y el deseo
Año I, No. 3, Octubre de 2010

viernes, 23 de diciembre de 2011

Prometeo


Untitled by Aivre


Mi amor por ti es una poesía enredada, increíble: siniestra
Nunca sé y nunca soy en tus sentimientos
y tú nunca te emparedas entre la agonía y el calor del caldero
Cuánto más te asfixio más te crecen las garras, más me azoras
Me estás dejando sin rastros del lodo que es mi piel ajada
y queda muy lejos lo que de ti y lo que de mí
lo que de este amor de sangre
Mi amor por ti es todo un jardín de cardos
en tu corazón y mi corazón han anidado las alimañas del desencuentro
todo el tiempo en ese jardín me pierdo
tú vuelas, eres ave que devora el tiempo
y yo, humo negro y poesía sucia
la sedienta cara de un paraíso en sequía
Avecínate, ave, con la misma osadía con que degollaste la rosa
Ahora mismo cuando eres, entre las bestias
quien tiene derecho a devorarme
aquí espero
Cual Prometeo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cuervo o las hambres al polvo


Raven by Shapovalov


Hedonista del sacrificio y la tormenta de fuegos. Ilíada de deseos maleducados, señor placentero, rapaz gruñón y atormentado mientras te abrasas por el viento solano. Diez candelas o la diáspora maldita cuando odias ser parte de una parvada irrealizada, todo el tiempo en la búsqueda del diablo, quien es tu padre, y nunca en el obstáculo de la muerte, sino de la vida, porque sujeto del suelo, tus besos partieron como cáscara de viejo, a la tumba perpetua de los insatisfechos innominados. Y no por tu parte te surge el alivio sino las trampas, infausto de tu descendencia al error del manzano juicioso. Tu cara y tu cruz aún siguen rasgándose de vergüenza, expresándose indecentes, son tus pecados por la envidia salada los que se repiten sin descanso, tardíos o atenidos al periodo, te respiran tiranos, luego deseosos te sujetan por el brazo al picacho vicioso donde un dementado Prometeo. Hacia el paraíso gritas dame, y Don Tibio te empala. ¿Por qué dislocas tus tiempos sorbiendo del lodo? Cuando miras los omoplatos de Dios encrespado, eres el candor intrincado de los lobos y las plagas, y te gustas de golfo y servil pervertidor en Gea. Con tu gusto por encontrar pasillos negros y fingir allí la orgía del desvío a los inflamados de la familia, tirano u ocioso siempre consigues el centavo que figura a un río estancado para hacer temblar a Heráclito. No te atas a los gritos azuzados, perro alado, cuervo lampo, ya no sufres por tu propio veneno. Es que de muerto al destete de las pasiones desvalidas, dices, queda ese hoyo que ya no cuesta demasiado, ni se ve tan hondo como la murmuración de tu marca. 

viernes, 9 de diciembre de 2011

Resucitar las bestias

The golden beast by Qarrezel


No se da la muerte
            No se da

Pero el deseo muerto
un estímulo que hiede
a tu sombra
           
            Sombra de piernas quebradizas
            Lamento de ojos abismales
            con los labios que enmudecen y mudan lo entendido         
Los cabellos caen
                                       en
                                           picada
                                                   y
                                                   el tiempo a-sombra

A la orilla

Desentenderte de ti mismo
            De los otros
            De las bestias eres hijo
            ¿Cuánto más aislado de este reino?
                                   Porque obligado a seguir
                                               sin tomar la cicuta

            No se da en vida
                        este dolor incierto
           
No se da
            sino al final del suspiro
            Para la Caína o Dite
                        A tu sombra

                        Tus pies despegados
de los siete caminos
Luego el miedo
de los reparos
las voces
y los otros

Se da la descomposición en la cripta
la metamorfosis en la tierra
            e inicia el viaje
de los que deambulan arriba

            Pero en ti
El mar etéreo
no se da
           
Ni el descanso
            Ni el sueño

Todo el tiempo
desde tu partida
al momento en que has abierto los ojos
En la pérdida y las decadencias
            de ser
                 Reconcebido
Sin las preguntas
¿Ni las respuestas?
                       
La muerte
            La vida nueva
                                   No cedió
                                   a las sombras
Retrocedió al vacío que refleja
                      vacío

¿Qué eres, hijo espectro?
            Bestia
                     Negado al polvo.
                                   Despotricado.
            Bestia.
           
No se da tu muerte
            En el raudal natural
            del humo
            la sangre
            la bala
            el fuego
            el espejo
            las sales
            el grito
                       
En tu cripta
            apartado del deceso
                        Si no eres muerte
                                   El deseo muerto
Bestia


De momento

"A su hermano Blanquet no lo había vuelto a ver desde el accidente en la selva. Todavía soñaba con él, y con la cara de lobo de su padre. A veces, seguían corriendo los tres por la selva, con la respiración agitada, buscando un sendero diferente que desfigurase el rostro de su cruel destino. Pero siempre caía, y veía a su padre seguir la huida sin girarse siquiera una vez, o reparar en su ausencia. Al menos, siempre estaba Blanquet muriendo a su lado, desprovisto de realidad pura, tan sólo un recuerdo, y punto. Yaykobu soportaba las ganas por llorar por esos sueños malditos, o por Blanquet, a quien había traicionado en la huida, dejándolo morir a solas. Simplemente ya no podía hacerlo."

Off days: Los días del abandono
"Son dos hombres que se aman sin el límite de la gravedad: su libertad en los abismos más intensos de la pasión, los llevará, sin duda, a perderse en la levedad de sí mismos. Entonces, un día sin nada que ofrecerse a cambio, para aliviar sus vacíos alguno matará al otro. Porque su sudor y su hambruna de deseo, son pasiones desvalidas..."

Mercurio de las Voces y el Deseo